El sistema Amazon: ¿cuáles son las amenazas a la bibliodiversidad?

[en la foto: Librería Mi Casa en Buenos Aires, Argentina]

 

Algunos elementos de reflexión propuestos por el Laboratorio digital de la Alianza Internacional de Editores Independientes (octubre de 2014) 

La dependencia creciente de los editores occidentales respecto de los gigantes digitales como Amazon, Google o Apple, tiene consecuencias para la bibliodiversidad. Los conflictos recientes que enfrentan a Amazon con Hachette en Estados Unidos, así como con editores y librerías en Francia y en Alemania (por “abuso de posición dominante”) son un claro ejemplo de este fenómeno. Para comprender mejor el sistema Amazon, el equipo del Laboratorio les propone algunos elementos de reflexión sobre el funcionamiento de la empresa estadounidense y sobre sus impactos en la cadena del libro y en la bibliodiversidad.

Preocupantes repercusiones en la cadena del libro

Por su posición dominante en el mercado y por sus capacidades logísticas considerables, Amazon constituye una salida casi ineludible para los editores occidentales que quieren comercializar sus libros –digitales o no– por Internet. A pesar de que los editores son bastante críticos respecto del funcionamiento de Amazon, dependen cada vez más de este sistema, que representa una proporción creciente de su volumen de negocios. Para los usuarios, prevalece el aspecto práctico: puesto que Amazon se presenta como la plataforma más rápida y más eficaz, los lectores la utilizan masivamente en sus compras online.

Sin embargo, la posición hegemónica que detenta la empresa estadounidense tiene consecuencias importantes para la cadena del libro:

  • Amazon, confiado en su posición dominante, impone condiciones comerciales muy duras a los editores –entre otras cosas en términos de políticas de precios–, quienes se ven privados de toda libertad comercial. Dado que en algunos países se ha vuelto un monopsonio –casi el único punto de venta para los editores–, la empresa estadounidense tiene el poder de reducir considerablemente los precios de los libros. Esto sucede particularmente en Alemania, donde la Asociación de Libreros y Editores (Börsenverein des Deutschen Buchhandels) denunció a Amazon en la Oficina Federal de Comercio por “abuso de posición dominante”. Los editores y las librerías alemanas alegan que Amazon se aprovecha de su posición dominante en el mercado de la venta de libros online para obtener rebajas que oscilan entre el 40 y el 50%.
  • Aunque Amazon representa, claro, una competencia muy importante para las librerías tradicionales, sus actividades y proyectos más recientes demuestran que la plataforma busca ocupar todos los eslabones de la cadena del libro. Con la publicación de textos a cargo del autor, Amazon se convierte progresivamente en editor. Con su proyecto de reventa de libros digitales usados, los autores mismos son los que estarían amenazados, ya que el lector podría revender un libro digital a otro usuario: y tal como sucede con el libro en papel usado, esta transacción no generaría ningún ingreso ni para el editor ni para el autor del libro.
  • Con el lanzamiento de Createspace, su sistema de impresión bajo demanda, Amazon también controla la fabricación. Esta herramienta reemplaza a BookSurge, el anterior servicio de impresión bajo demanda de Amazon que excluía toda competencia, al obligar a los editores que querían ofrecer sus libros de impresión bajo demanda a hacerlo únicamente mediante esta plataforma.
  • Aunque Amazon genera un volumen de negocios importante gracias a las ventas de productos culturales, está lejos de obtener beneficios. En el tercer trimestre de 2014, la empresa anunció una pérdida neta de 437 millones de dólares, la mayor caída trimestral de su historia. Según la empresa estadounidense, las pérdidas se explican por las importantes inversiones realizadas para conquistar nuevos mercados. Si bien hasta ahora los mercados financieros han acompañado al gigante tecnológico, una pérdida de confianza de los inversores podría provocar a mediano plazo una explosión de la “burbuja financiera Amazon”, lo que amenazaría al conjunto del ecosistema cultural occidental. La baja del 20% del valor de las acciones de Amazon desde principios de este año podría ser una señal de esta pérdida de confianza. Para reducir la dependencia respecto de Amazon, sería mucho menos riesgoso descentralizar la oferta desde ahora y garantizar la perennidad de un ecosistema compuesto por actores digitales independientes.

[“Amazon Danbo” (cc) Zhao! (kodomut), Flickr]

Modelo cerrado y control de los datos, en detrimento de los lectores

  • Desde un punto de vista tecnológico, el modelo impuesto por Amazon para la edición digital es un modelo cerrado y bastante pobre en cuanto a sus funcionalidades. Así, Amazon no comercializa libros en formato EPUB. Sin embargo, este formato abierto, desarrollado por el IDPF[1] se ha convertido en el estándar para los archivos digitales. Puede ser leído sin conversión en todos los soportes de lectura (e-reader, tablet, smartphone…), excepto en el Kindle de Amazon. Por el contrario, los formatos MoBi y KF8, impuestos por Amazon, solo pueden ser leídos en el Kindle. Además, estos formatos tienen funcionalidades limitadas, ya que no permiten una verdadera interactividad.

Al imponer su modelo cerrado como única alternativa, Amazon bloquea el mercado y hace que los productores culturales sean dependientes de su sistema, del mismo modo que los productores de semillas como Monsanto crean una dependencia respecto de sus productos a través de patentes y de tecnologías “Terminator”.

  • Amazon, a diferencia de lo que se suele pensar, no es un simple sitio de comercio online. Su gran fuerza puede resumirse en dos puntos:

Gracias a su dominio del Cloud computing (“computación en la nube”), Amazon controla cada vez más la “materia prima” de la web y es capaz de almacenar una gigantesca cantidad de datos. Con esos Big data, Amazon posee un poder enorme sobre la información personal de los consumidores. En efecto, lo más importante en el comercio online no es tanto la venta en sí, sino más bien el hecho de registrar los datos personales del cliente (¿qué compra?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿en qué momento y con qué frecuencia?, etc.). La recopilación de información relativa a los usuarios resulta vital para la publicidad web.

Por otro lado, incluso si a priori Amazon no está implicado en el caso Prism, las recientes revelaciones sobre el espionaje a gran escala llevado a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) en connivencia con los servicios online (particularmente Facebook o Google) plantean la cuestión del real nivel de protección de los datos privados de los usuarios y del peligro de que tal información se concentre en las manos de unas pocas empresas.

La transgresión de las leyes y de las políticas públicas: las reglas no son las mismas para todos

  • Amazon puede proponer condiciones comerciales ventajosas para el consumidor, principalmente porque paga muchos menos impuestos que las empresas locales (librerías físicas, librerías online, editores digitales, etc.). Casi la totalidad de las transacciones realizadas en Francia por el gigante estadounidense están declaradas en Luxemburgo. Esta práctica, que roza la evasión fiscal, le permite a Amazon eludir los impuestos y por lo tanto terminar con la competencia. Para favorecer la emergencia de actores alternativos a Amazon y el desarrollo de la venta online en las librerías, es indispensable que las reglas fiscales sean las mismas para todos y que se garantice un mismo nivel de competencia.
  • El éxito comercial de Amazon ha ocultado durante mucho tiempo las muy duras condiciones de trabajo impuestas en sus depósitos. El ritmo de trabajo infernal, la vigilancia extrema a los empleados y la política antisindical son fenómenos ya conocidos, pero sigue siendo necesario informar a los lectores sobre el lado oscuro de la empresa de Jeff Bezos (fundador y directivo de Amazon).
  • Con el argumento de la defensa de los intereses del consumidor, Amazon se sustrae, en los diferentes países, a las leyes que protegen el sector del libro a fin de practicar una “política del discount” que busca, otra vez, terminar con la competencia. Amazon ofrece la gratuidad de los costos de envío sin un mínimo de compra únicamente en los países que tienen precio fijo (Francia, Alemania, Austria…). Este desvío respecto de la ley le permite vender a pérdida con el objetivo de extender su monopolio en el mercado del libro. La reciente ley francesa (llamada “Ley anti-Amazon”) que prohíbe la gratuidad de los costos de envío reconoce claramente esta práctica como una competencia desleal respecto de las librerías tradicionales.[2] Cuando se anunció la promulgación de la ley, Amazon sugirió que, a partir de ese momento, propondría que sus costos de envío en Francia fueran de un céntimo de euro; una nueva manera de eludir la ley para continuar con su política de dumping.
  • Otro ejemplo de desvío respecto de la ley: en Brasil, durante los recientes debates sobre la actualización de la Ley del Libro, Amazon hizo presión para que los e-readers estuvieran incluidos en la nueva definición de libro bajo la misma categoría que los e-books. Si eso sucediera, el Kindle de Amazon podría beneficiarse de las mismas reducciones de impuestos que el libro. Varios diputados, así como los editores independientes brasileños del colectivo LIBRE se opusieron a esta propuesta, porque consideraban que los dispositivos digitales –particularmente los sistemas cerrados como el Kindle– no eran libros y que dejarle el campo libre a Amazon en Brasil podría tener consecuencias negativas para la bibliodiversidad.
  • Las veleidades monopolísticas de Amazon son mucho más inquietantes si tenemos en cuenta que Jeff Bezos se construyó una redde protección política y mediática de largo plazo en Estados Unidos. Así, adquirió el Washington Post en agosto de 2013. La compra del diario por el propietario de Amazon ha suscitado debates incluso en la redacción del diario, particularmente por los contratos que relacionan a Amazon con la CIA, que son fuente de posibles conflictos de intereses.

Propuestas de acción y medidas en favor de la bibliodiversidad:

  • ¿Qué alternativas a Amazon pueden encontrar y desarrollar los actores de la cadena del libro?

–       Apoyar el desarrollo digital de las librerías tradicionales así como de los pure players locales para que estos se vuelvan una alternativa a Amazon. Algunas librerías ya proponen sistemas de venta online eficaces; solo hay que hacer que los lectores los conozcan.

–       Imaginar una nueva alternativa tecnológica, open source, que no esté basada en economías de escala sino más bien en una economía colaborativa: se trataría entonces de construir meta-redes conectadas y plataformas interprofesionales multisoporte, que le den al mercado una mayor estabilidad y sobre todo una mayor durabilidad y diversidad de contenidos.

  • ¿Qué regulación pueden establecer los organismos internacionales y los poderes públicos frente al monopolio/monopsonio Amazon?[3]

–       Hacer que el tema del monopolio/monopsonio de las grandes plataformas digitales sea considerado en la Convención sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO;

–       Proponer, sobre la base de la ley francesa “anti-Amazon”, políticas públicas que permitan controlar las tendencias monopolísticas de las grandes plataformas digitales;

–       Interpelar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que regule y reglamente mejor las condiciones de venta de los productos culturales.

El Laboratorio digital fue creado por la Alianza Internacional de Editores Independientes con el fin de acompañar a los editores en su experimentación con lo digital, proponiendo soluciones adaptadas a sus necesidades y respetuosas de sus ecosistemas locales. El Laboratorio digital surge en 2011 a partir de una reflexión comprometida con la publicación del estudio sobre la edición digital en los países en desarrollo.

Contacto : mjoulin@alliance-editeurs.org 

http://www.alliance-editeurs.org


[1] El Foro Internacional de Edición Digital (IDPF) constituye una organización sin fines de lucro que se propone estimular el acceso a las publicaciones digitales a través de estándares abiertos. El IDPF ha creado el formato EPUB.

[2] Además de impedir que los costos de envío sean gratuitos, la ley prohíbe a Amazon (así como a todas las librerías digitales) efectuar “una rebaja del 5% del precio de los libros enviados a domicilio”. En cambio, cuando el libro es comprado en una librería o por Internet y retirado en una librería, la rebaja del 5% sí puede ser aplicada. El objetivo de esta medida es “reequilibrar la competencia” entre las librerías tradicionales y las librerías online.

[3] En la Declaración Internacional de Editores y Editoras Independientes 2014, los editores recuerdan que “Los actores digitales en posición hegemónica, como Amazon, Google o Apple, no deben ser ajenos a las leyes y a los reglamentos fiscales que están en vigor en los países. […] Llaman a los poderes públicos y a los organismos internacionales a establecer leyes que favorezcan la bibliodiversidad, para que los editores y los libreros puedan seguir cumpliendo un rol indispensable en tanto actores y mediadores en favor de la cultura”.

http://alliance-lab.org/archives/2384?lang=es#.VVKVEmayIfF

 

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